QuintĂ­n Durward

QuintĂ­n Durward

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CapĂ­tulo XV

El guĂ­a

Era hijo de Egipto, segĂșn me dijo,

y descendiente de esos temibles magos

que sostenĂ­an guerras temerarias cuando Israel vivĂ­a en Goschen,

con Israel y su profeta y desafiaban

los milagros de JehovĂĄ con conjuros,

hasta que sobre Egipto vino el ĂĄngel vengador,

y aquellos sabios orgullosos lloraron por su primogénito,

como lloraron los iletrados campesinos.

AnĂłnimo.

La llegada de lord Crawford y su guardia puso inmediato fin al combate que hemos tratado de describir en el Ășltimo capĂ­tulo, y el caballero, arrojando su casco, dio precipitadamente al viejo lord su espada, diciendo:

—Crawford, me rindo. ÂĄPero al oĂ­do le dirĂ©, bajo su palabra de honor, salve al duque de OrleĂĄns!

—¿CĂłmo, es posible? ÂĄEl duque de OrleĂĄns! —exclamĂł el jefe escocĂ©s—. ÂżCĂłmo ha sucedido esto?

—No pregunte nada —dijo Dunois, pues se trataba de Ă©l—; ha sido culpa mĂ­a. Mire, se mueve. Yo me adelantĂ© para ver a aquella damisela, y mire lo que ha ocurrido. Que se queden atrĂĄs sus soldados, que ningĂșn hombre le mire.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker