QuintÃn Durward
QuintÃn Durward Quiromancia
Cuando muchos cuentos alegres y muchas canciones
alegraban el quebrado camino, no nos importaba su longitud.
Mas el quebrado camino, entonces, retornando en una vuelta,
burló nuestros pasos encantados, pues todo fue una ilusión.
Samuel Johnson.
Al atisbo del dÃa, QuintÃn Durward abandonó su pequeña celda, despertó a los soñolientos criados y, con más cuidado que de ordinario, revisó si estaba todo preparado para el viaje dispuesto para ese dÃa. Bridas y cinchas, monturas y las herraduras de los mismos caballos fueron cuidadosamente inspeccionadas por sus propios ojos para evitar la posibilidad de cualquiera de esos accidentes que, aunque pequeños, a menudo trastornan o interrumpen un viaje. Los caballos también sufrieron su inspección atentamente con el fin de prepararlos convenientemente para un viaje largo, asà como para una rápida huida si era necesario.
QuintÃn entonces regresó a su cuarto, se armó con inusitado detenimiento y se colgó al cinturón la espada, pensando a la vez en un peligro próximo y en su firme determinación de hacerlo frente en la medida de sus fuerzas.