Quintín Durward
Quintín Durward Incertidumbre
Nuestros consejeros vacilan como la frágil barca
que da vueltas al encontrarse con corrientes opuestas.
Vieja Comedia.
Si la noche pasada por Luis fue bastante ansiosa y agitada, la que correspondió al duque de Borgoña, que nunca tuvo dominio sobre sus pasiones, y les permitía, por el contrario, un dominio sin trabas e ilimitado sobre sus acciones, fue aún más movida.
Según la costumbre de la época, dos de sus consejeros principales y más favoritos, D’Hymbercourt y Des Comines compartieron con él su alcoba, habiéndose preparado lechos para ellos junto a la cama del príncipe. Nunca mejor que en esta noche fue necesaria su ayuda, ya que, enloquecido por la pena, por la pasión, por el deseo de venganza y por el sentimiento del honor que le impedía ejercitarla sobre Luis en la presente ocasión, se asemejaba el espíritu de Carlos a un volcán en erupción, que despide fuera todo los diversos contenidos de la montaña mezclados y fundidos en una masa ígnea.