Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo X

Tal y como había explicado Maude, el fogoso barón, seguido de seis hombres armados, había llegado al calabozo de Allan Clare.

¡El prisionero no estaba!

—¡Ah! —dijo riéndose como un tigre si los tigres pudieran reír- ¡mis órdenes se obedecen de forma admirable; estoy encantado! ¿Para qué sirven mis carceleros y mi torreón? ¡Por santa Griselda! desde ahora usaré de mis derechos de justicia sin ellos, y encerraré a mis prisioneros en la pajarera de mi hija… ¿dónde está Egbert Lanne, el carcelero?

Egbert, más muerto que vivo, guardaba silencio.

—¿Me vas a explicar por qué vil interés te has prestado a ayudar a la fuga de este criminal? Te lo pregunto sin cólera, contéstame sin temor. Soy bueno y justo, y si confiesas tu falta, quizá te perdone…

El barón fingía mansedumbre inútilmente; demasiada experiencia tenía Egbert como para creer en su sinceridad, y, más muerto que vivo, no contestó.

—¡Ah estúpidos esclavos! —gritó repentinamente Fitz-Alwine—. ¡Apostaría a que a ninguno de vosotros se le ha ocurrido advertir al portero del castillo de lo que ocurría! Rápido, que uno de vosotros vaya y ordene a Hubert Lindsay de mi parte que suba el puente levadizo y cierre todas las puertas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker