Robin Hood
Robin Hood —Sólo fue de sorpresa.
—¿Qué decÃs?
—Digo que ese caballero se habÃa lanzado en nuestra persecución y que habrÃamos estado perdidos si no hubiese inutilizado su caballo. Vamos, milady; me comprenderéis mejor cuando no tembléis.
Christabel, tranquilizada, siguió a RobÃn con toda la rapidez de que era capaz.
—¿Entonces no está herido el caballero? —preguntó cuando habÃan andado cien pasos más.
—No tiene ni un rasguño, milady; pero su pobre caballo acaba de galopar por última vez. ¡Valor, milady, Allan Clare no está lejos, valor!