Robin Hood
Robin Hood —Estad tranquilo, señor; es un encantador muchacho. Seguramente le conocéis desde hace mucho, ¿verdad?
—Somos amigos desde niños, y preferirÃa perder mi mano derecha antes que su amistad: esto respecto al cariño. En cuanto a la estima, no hay en todo el condado arquero que le iguale; su carácter es tan recto como sus flechas, es valiente, dulce, y su modestia iguala a su valor y a su dulzura; con él yo no temerÃa al universo entero.
—¡Qué ardor en la expresión de vuestros pensamientos, señor! Vuestras alabanzas lo prueban.
—Tan cierto como que me llamo William de Gamwell y que soy un muchacho honrado, que digo la verdad, señorita, nada más que la verdad.
—Maude —preguntó Allan—, ¿creéis que el barón se ha dado cuenta ya de la huida de lady Christabel?
—SÃ, señor caballero; pues Su SeñorÃa debÃa partir hacia Londres con milady esta misma mañana.
—¡Silencio! ¡Silencio! —llegó diciendo Pequeño Juan que iba de explorador—, escondeos en el lugar más intrincado de la espesura; oigo ruido de caballos; si los que llegan nos descubren, saltaremos sobre ellos de improviso, y nuestro grito para reconocernos será el nombre de RobÃn Hood… rápido, escondeos —añadió Pequeño Juan saltando tras un tronco de árbol.