Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin hacer caso de estas recomendaciones, el barón escondido tras el árbol, sacó el dedo índice y amenazó al joven arquero, pero se arrepintió, pues el dedo fue alcanzado por una flecha.

—¡Asesino! ¡Miserable bribón! ¡Vampiro! ¡Vasallo! —aulló el herido.

—Silencio barón, o tiro a la cabeza, ¿oís?

Fitz-Alwine, apoyado contra el árbol, vomitaba en voz baja torrentes de maldiciones, pero se escondía cuidadosamente, pues imaginaba a Robín al acecho a pocos pasos de allí, con el arco tensado y apuntando la flecha, espiando el menor de sus gestos fuera de la perpendicular del tronco.

Pero Robín se volvía a colocar el arco en bandolera, se echaba a Christabel suavemente sobre sus hombros y desaparecía por la espesura.

En aquel preciso momento, el ruido de unos caballos sonó en el bosque, y aparecieron cuatro jinetes frente al árbol que servía de pantalla al desdichado barón.

—¡A mí, bribones! —gritó aquel, pues los jinetes no eran otros que los que le habían acompañado y que se habían distanciado durante el desbocamiento del caballo—. ¡A mí! ¡Coged al descreído que quiere asesinarme y llevarse a mi hija!

Los soldados no comprendieron la orden en absoluto, pues no veían por los alrededores ni bandido ni mujer raptada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker