Robin Hood
Robin Hood Mejor que nadie en el «hall», y, sobre todo, más que nadie, RobÃn admiraba, apreciaba y amaba las perfecciones fÃsicas y morales de Mariana; pero esta admiración, próxima a la idolatrÃa, no se expresaba en las miradas, las palabras o los gestos. La soledad de la joven la hacÃa ante RobÃn tan digna de respeto como la presencia de una madre. Además, la incertidumbre de su porvenir prohibÃa a la delicadeza del joven la confesión de un amor que su actual posición no le permitÃa sancionar con los lazos del matrimonio.
¿PodÃa descender la noble hermana de Allan Clare hasta RobÃn Hood?
Hubiese sido imposible, incluso al observador más atento, el adivinar los pensamientos de la joven; le hubiese sido imposible descubrir en los actos de Mariana, en sus palabras o en sus miradas, no solamente el sitio que RobÃn tenÃa en su corazón, sino si habÃa comprendido incluso el ardiente amor de que la rodeaba el silencioso y abnegado joven.
Los habitantes del «hall» de Gamwell formaban alrededor de Mariana una corte más que una comunidad; sin mostrarse frÃa, orgullosa ni altanera con nadie, la joven se habÃa situado involuntariamente por encima de los que la rodeaban.