Robin Hood
Robin Hood Maude Lindsay, cuyo padre había muerto casi cinco años antes, no había podido volver al castillo ni acompañar a su señora a Francia. Así pues vivía en el «hall» de Gamwell y procuraba ser útil en la medida de sus fuerzas.
El hermano de leche de Maude, el gentil y joven Hal, hacía en el castillo las funciones de guarda.
Nuestro amigo Gilles de Sherbowne, el alegre monje Tuck, comprendió finalmente la indiferencia de corazón que la linda Maude expresaba en sus maneras fríamente corteses. Los primeros días tras este desolador descubrimiento Tuck los dedicó a quejarse de la general inconstancia de las mujeres, y de la de Maude en particular. Cuando las quejas, los lamentos y la pena calmaron la efervescencia de su dolor, Tuck juró renunciar al amor; juró no amar más que a las bebidas, a los placeres de la mesa y a los buenos bastonazos, añadiendo que amaría eternamente el darlos y no el recibirlos.