Robin Hood
Robin Hood —La de saberte solo y abandonado a ti mismo, y entregado a tus pasiones cuando seas un hombre.
—Mi madre y vos tenéis aún largos dÃas de vida por delante.
—¡Sabe Dios!
—Dios lo permitirá.
—¡Hágase su voluntad! En cualquier caso, si una muerte próxima nos separa, has de saber, hijo mÃo, que tu eres nuestro único heredero; la cabaña donde has crecido es tuya, el terreno que la rodea es de tu propiedad y, con el dinero de tu pensión acumulado desde hace quince años, no tendrás que temer a la miseria y podrás ser feliz si eres prudente. La desgracia te ha acompañado desde tu nacimiento y tus padres adoptivos se han esforzado en reparar esta desgracia. Pensarás a menudo en ellos, que no ambicionan otra recompensa.
El adolescente se enternecÃa; las lágrimas comenzaban a brotar de entre sus párpados.
—En camino, «Gip», mi buen pony —añadió el anciano subiéndose a la silla—, tengo que apresurarme en ir a Mansfeldwoohaus y volver, de lo contrario Maggie pondrá una cara tan larga como la más larga de mis flechas. Entre tanto, querido hijo, ejercita tu destreza y no tardarás en igualar a Gilbert Head en sus mejores dÃas… Hasta la vista.