Robin Hood
Robin Hood Pequeño Juan ató al caballo por los riñones a un árbol poco alejado del camino, y luego fue a reunirse con sus compañeros.
La nerviosa inquietud de Will no le habÃa dejado esperar el momento propicio para una explicación; se habÃa ido hacia RobÃn y, de forma insistente, el fogoso joven habÃa obligado a su amigo a hacerle un relato detallado de las circunstancias relacionadas con la huida del castillo de Nottingham.
RobÃn contó todo con veracidad, fue sincero y, sobre todo, generoso para con Maude.
Will escuchó con el corazón palpitante, y cuando el joven terminó su relato, le preguntó:
—¿Eso es todo?
—Todo.
—Gracias.
Y los dos excelentes corazones se estrecharon.
—Soy su hermano —dijo RobÃn.
—Yo seré su marido —exclamó William; y añadió alegremente—: ¡Vamos a batirnos!
¡Pobre William!
La espera se prolongó hasta bastante avanzada la noche, y eran ya las tres de la madrugada cuando un relincho de caballo se oyó en las profundidades del bosque.