Robin Hood
Robin Hood —Ahora, señor barón, os voy a decir lo que deseo. La noche pasada tuvo lugar un combate en el bosque de Sherwood entre vuestros soldados que volvÃan de Tierra Santa y un grupo de bravos sajones. Fueron hechos prisioneros seis hombres: quiero la libertad de estos seis hombres y que nadie les acompañe ni les siga; no quiero que se espÃe y os lo prohÃbo.
—ConsentirÃa de buena gana y quisiera agradaros a este respecto, hermoso joven, pero…
—Pero no queréis. Escuchad, señor barón, no tengo tiempo de escuchar vuestras falsas palabras ni paciencia para sufrirlas. Dad libertad a esos pobres muchachos o no respondo de vuestra vida ni un cuarto de hora.
Las amenazas de Pequeño Juan fueron pronunciadas en un tono tan firme y su rostro expresaba una resolución tan inmutable que no cabÃa la menor duda de que para la ejecución de estas palabras no faltaba más que un gesto.