Robin Hood
Robin Hood —En Rouen.
—¿Es cierto?
—Por completo; está en un convento de esa ciudad.
—¿Qué ha sido de Allan Clare?
El rostro del barón se tiñó de un súbito rubor, sus dientes, apretados contra sus temblorosos labios, ahogaron un grito de rabia, y lanzó al joven una mirada de cólera. Juan, que dominaba con su estatura a su débil enemigo, repitió lentamente su pregunta:
—¿Qué ha sido de Allan Clare?
—No lo sé.
—¡Mentira! —exclamó Pequeño Juan—, ¡mentira! Nos dejó hace seis años para seguir a lady Christabel y estoy seguro de que sabéis lo que ha sido de aquel desgraciado joven. ¿Dónde está?
—No sé.
—¿No le habéis visto en estos seis años?
—Le vi, ¡el miserable obstinado!…
—Nada de injurias, señor barón. ¿Dónde le visteis?