Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Un amigo de sir Guy, que se enteró de lo decretado contra el pobre anciano, se apresuró a enviarle un despacho. La terrible noticia sembró la consternación en la apacible casa de Gamwell; los villanos, entrados enseguida de lo que acababa de ocurrirle a su señor, se reunieron en torno al castillo y gritaron que había que defender el «hall», que morirían luchando antes que ceder una pulgada de terreno. Sir Guy poseía una hermosa propiedad en el condado de Yorkshire; Robín lo sabía, y, aconsejado por Pequeño Juan, suplicó al anciano que dejase Gamwell y llevase a su familia a este seguro retiro.

Los ruegos de Robín y las súplicas de Pequeño Juan no movieron al baronet; hubo que renunciar a la esperanza de alejarse de Gamwell y, como las circunstancias exigían una gran rapidez de acción, inmediatamente se ocuparon de organizar la partida de las mujeres.

Lady Gamwell, sus hijas, Mariana, Maude y las sirvientes de la casa, confiadas a un grupo de villanos fieles, debían alejarse del «hall» al caer la noche.

Cuando terminaron los preparativos de esta dolorosa partida, la familia se reunió en la sala principal, y Robín Hood, tras haberse asegurado de la ausencia de Mariana, se dirigió a toda prisa al aposento de la joven.

—¡Robín! —dijo repentinamente una voz entrecortada por las lágrimas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker