Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ay, Robín! —contestó con tristeza la joven—, estoy tan poco acostumbrada a la alegría que ni siquiera puedo creer firmemente en la esperanza de un feliz acontecimiento.

—Estáis equivocada, amiga mía. Vamos, olvidad el pasado y tratad de adivinar mis buenas noticias.

—¡Oh, querido Robín! —exclamó la joven—, vuestras palabras me hacen presentir una felicidad inesperada, habéis sido perdonado, ¿verdad? ¿Sois libre ya y no tenéis que esconderos de la vista de los hombres?

—No Mariana, no, sigo siendo un pobre proscrito; no quería hablar de mí.

—¿Entonces de mi hermano, de mi querido Allan? ¿Dónde está, Robín? ¿Cuándo vendrá a verme?

—Pronto, espero —respondió Robín—; recibí noticias suyas por medio de un hombre que se ha unido a mi banda. Este hombre, hecho prisionero por los normandos en la época fatal de nuestro encuentro con los cruzados en el bosque de Sherwood, fue obligado a entrar al servicio del barón Fitz-Alwine. El barón llegó ayer con lady Christabel al castillo de Nottingham. Naturalmente el sajón obligado a ser soldado ha vuelto con él, y su primer pensamiento ha sido unirse a nosotros. Me ha informado de que Allan Clare tenía un cargo distinguido en el ejército del rey de Francia, y que estaba a punto de obtener un permiso para venir a pasar unos meses en Inglaterra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker