Robin Hood
Robin Hood —Eso es una maravillosa noticia, querido RobÃn —exclamó Mariana—. Como siempre, sois el ángel de vuestra pobre amiga. Allan ya os quiere mucho, pero os querrá aún más cuando le haya contado hasta qué punto habéis sido bueno y generoso con la que, sin el apoyo de vuestra protectora ternura, habrÃa muerto de aburrimiento, de pena y de inquietud.
—Querida Mariana, diréis a Allan que he hecho todo lo que estaba en mi mano para ayudaros a soportar pacientemente el dolor de su ausencia; le diréis que he sido para vos un hermano tan tierno como fiel.
—¡Un hermano! ¡Oh!, mucho más que un hermano —dijo dulcemente Mariana.
—Amada mÃa —murmuró RobÃn estrechando a la joven contra su corazón—, decidle que os amo apasionadamente y que toda mi vida os pertenece.