Memorias de un burro
Memorias de un burro - Hermano, he sido malo para ti, pero ya no lo seré más; te he despreciado y maltratado; ya no lo volveré a hacer. Perdóname, y de ahora en adelante no veas en mà más que a un buen camarada.
-Gracias, gracias –contestó el pobre burro, todo contento-; era muy desgraciado y seré feliz; estaba triste y estaré alegre; estaba solo y ahora estaré protegido y querido.
¡Oh, gracias!
Comiendo nuestra cena seguimos hablando, lo cual ocurrÃa por primera vez.
Encontré que era mejor y más sensato que yo, y le rogué que me sostuviera en mi nueva vida; me lo prometió con tanto afecto como modestia.
Los caballos, testigos de nuestra conversación y de mi no acostumbrada dulzura, se miraban y me miraban con sorpresa. Y oà decir al primer caballo:
- Esta es una farsa de Cadichón; alguna mala treta le va a jugar a su camarada.
- Pobre jumento –dijo el segundo caballo-; lástima le tengo. Si le advirtiésemos que desconfiase…
- Ahora, no –contestó el otro caballo-. ¡Silencio! Cadichón es tan malo, que si nos oye, se vengará-.