Memorias de un burro
Memorias de un burro PEDRO.- ¡Ja, ja, ja! ¡Pero qué simple! Lo que tú has visto es lo que se llama una comedia, que está representada por personas pagadas y que vuelven a hacerlas todas las tardes.
ISABEL.- ¿Cómo van a volver a empezar, si las han matado?
PEDRO.- ¿Pero no ves que es que fingen que los matan o hieren y que están tan buenos como tú y como yo?
ISABEL.- Entonces, ¿en qué han conocido mi papá y mis tíos que esos hombres eran ladrones?
PEDRO.- Porque han encontrado en sus bolsillos cuchillos para matar gente, y…
SANTIAGO.- (Interrumpiendo.) ¿Cómo son los cuchillos para matar a la gente?
PEDRO.- Pues…, pues… como todos los cuchillos.
SANTIAGO.- Entonces, ¿cómo se sabe que son para matar personas? A lo mejor los tienen para cortar el pan.
PEDRO.- ¡Qué cargante eres, Santiago! Siempre quieres que te expliquen y me has interrumpido cuando yo iba a decir que les han encontrado papeles donde habían escrito que robarían verduras, que matarían al cura y a otras personas.
SANTIAGO.- ¿Y por qué no querían matarnos a nosotros?