Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

AUGUSTO.- Sin Cadichón no habríais encontrado ni a mí ni el almuerzo; me he subido a la encina para salvar la vida.

PEDRO.- Cuéntanos… ¿Cómo ha podido ser eso?

CAMILA.- Escuchemos comiendo, que me muero de hambre.

Se colocaron en la hierba, en torno del mantel.

Camila sirvió la tortilla, que todos encontraron excelente. Isabel sirvió a su vez las chuletitas que estaban buenas, aunque demasiado asadas.

Todo fue elogiado y todo estuvo bien servido. Mientas comían, Augusto contó lo que sigue:

- Apenas os fuisteis, cuando vi acudir dos perrazos de presa, atraídos por el olor de la comida; agarré un palo y creí que los podría echar. Pero ellos veían las chuletas, la tortilla, el pan, la mantequilla, la leche; en vez de tener miedo del palo, quisieron tirarse sobre mí, y uno me saltó a la espalda…

ENRIQUE.- ¿Cómo? ¿Entonces es que le habías vuelto la espalda?

AUGUSTO.- (Enrojecido.) No, pero es que yo había tirado el palo, y como ya no tenía nada para defenderme, comprenderás que no me iba a dejar devorar por aquellos perrazos hambrientos.

ENRIQUE.- (Burlón.) Comprendido: giraste sobre los talones y pies para qué os quiero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker