Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PEDRO.- No, no; quedaos donde estáis; pronto volveremos, porque no creo que haya más peces allí que aquí. Además –añadió, bajando la voz-, es culpa vuestra si hoy no pescamos nada; he observado que les echabais demasiado pan; no se lo quiero decir a Enrique, a Augusto, a Camila ni a Magdalena; pero es justo que se os castigue por vuestro aturdimiento.

Santiago no insistió y fue a contar a los demás culpables lo que había dicho Pedro. Se resignaron a quedarse allí, esperando que los peces picasen, pero no picó ninguno.

Yo había seguido a Pedro, a Enrique y a Augusto al otro extremo del estanque.

Pero nada. Por más que cambiaban de sitio y sumergían sus anzuelos, los peces no aparecían.

87

88

AUGUSTO.- Oíd; tengo una gran idea; en vez de aburrirnos esperando que a los peces se les antoje venir, hagamos una pesca en grande; pillemos quince o veinte de un golpe.

PEDRO.- ¿No podemos atrapar ni uno y vamos a atrapar quince o veinte?

¿Cómo?

AUGUSTO.- Con una red.

ENRIQUE.- Eso es muy difícil. Papá dice que hay que saber manejarla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker