Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los buenos amos

Me quedé solo en el prado. Estaba triste, y mi cola me hacía sufrir.

Me preguntaba a mi mismo si los burros no eran mejores que las persona, cuando sentí que una suave mano me acariciaba y oí una voz dulce que decía:

-¡Pobre burro! ¡Qué malos han sido para ti! ¡Ven, pobre animal, ven a casa de abuela, que te dará de comer y te cuidará! ¡Pobre! ¡Qué flaco estás!

Me volví y vi un lindo pequeño de cinco años; su hermanita, de unos tres años, acudía con la niñera.

JUANA.- Santiago, ¿qué le dices a ese pobre burro?

SANTIAGO.- Le digo que se venga a vivir a casa de abuela. ¡Está solo!

JUANA.- Si, Santiago; espera, voy a montarme. Chacha, chacha, súbeme…

La niñera puso a la niña en mi lomo; Santiago quiso guiarme, pero yo no tenía bridas.

-¿Qué hacer, chacha?- preguntó Santiago, que tenía gana de hacer pucheritos.

LA CHACHA.- Vamos al pueblo a pedir una cuerda. Ven, Juanita, baja del borriquito.

JUANA.- (Agarrándose a mi cuello.) No, no quiero bajar; quiero que me lleve a casa.

LA CHACHA.- Pero no tenemos cuerda para hacerle andar. Ya ves que no se mueve, como si fuera de piedra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker