Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

“Medor”

Yo conocĂ­a a Medor hacĂ­a mucho tiempo. Era yo muy joven y Ă©l mĂĄs joven aĂșn cuando nos conocimos.

Vivía yo miserablemente en casa de aquellos malvados granjeros que me habían comparado, y de los que libré con tanta traza.

Estaba flaco, porque tenĂ­a hambre perpetua.

Medor, que les habĂ­a sido dado como perro guardiĂĄn, era menos desgraciado que yo; divertĂ­a a los niños, que le daban pan y otras cosas; ademĂĄs, me confesĂł que cuando podĂ­a colarse en la lecherĂ­a sin que lo vieran, atrapaba algunos sorbos de leche y algĂșn poco de mantequilla.

Medor era bueno; mi flacura le daba lĂĄstima; un dĂ­a me trajo un mendrugo y me lo presentĂł con aire de triunfo.

-Come, mi pobre amigo –me dijo en su lenguaje-; me sobra pan del que me dan, y tĂș no tienes, en cambio, mĂĄs que cardos y cuatro hierbajos.

-Mi buen Medor –le contestĂ©-; estoy cierto de que te privas de tu pan por mĂ­. No sufro tanto como te figuras; estoy acostumbrado a comer poco, a dormir poco y a que me peguen mucho.

-Te aseguro –me dijo Medor –que no tengo hambre. DemuĂ©strame tu amistad aceptando mi regalito. Es poco, pero te lo ofrezco con buena voluntad, y si lo rehusas me darĂĄs un disgusto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker