De la brevedad de la vida
De la brevedad de la vida Vuestra vida, por HĂ©rcules, pese a que se prolongue más de mil 4años, se reducirá a unos estrechĂsimos lĂmites: esos vicios no dejarán ningĂşn siglo sin engullir. Mas este espacio que, por más que la naturaleza lo cruza corriendo, la razĂłn ensancha, es inevitable que se os escape rápidamente; pues no lo cogĂ©is ni lo retenĂ©is ni ponĂ©is freno a la cosa más fugaz de todas, sino que dejáis que se esfume como una cosa superflua y subsanable.
Ahora bien, en primer lugar cuento a los que no tienen tiempo para 7nada más que para el vino y la lascivia; pues nadie está más vergonzosamente ocupado. Los demás, aunque se dejan cautivar por una imagen vana de la gloria, se extravĂan sin embargo con cierta dignidad; aunque me enumeres a los avaros, a los iracundos y a quienes ponen en práctica odios o guerras injustos, todos Ă©sos obran mal con más hombrĂa: la deshonra de quienes se dan al vientre y a la lascivia es infame. 2Registra todos sus momentos, fĂjate en cuánto tiempo pierden haciendo cálculos, cuánto tiempo urdiendo engaños, cuánto tiempo sintiendo miedo, cuánto tiempo cortejando, cuánto tiempo siendo cortejados, quĂ© cantidad les roban los pleitos suyos y ajenos, quĂ© cantidad los convites, que son ya una autĂ©ntica obligaciĂłn: verás cĂłmo no los dejan respirar, ya sean sus males, ya sean sus bienes.