De la brevedad de la vida
De la brevedad de la vida Si me propongo separar por partes y sus argumentos lo que he 10planteado, se me ocurren muchos con los que demostrar que la vida de los atareados es la más corta. Solía decir Fabiano,[28] no uno de esos filósofos profesionales, sino de los verdaderos y a la antigua, que contra los sentimientos hay que luchar con arrojo, no con sutilezas, y hay que ahuyentar sus líneas no con golpes insignificantes, sino con una carga; que <los vicios>, pues, deben ser triturados, no pellizcados. Sin embargo, para censurarles a aquéllos su extravío, hay que enseñarles, no sólo entristecerse por ellos.