De la brevedad de la vida
De la brevedad de la vida 15Ninguno de éstos te inducirá a morir, todos te enseñarán, ninguno de éstos agotará tus años, te agregará los suyos; entre éstos con ninguno la conversación te será peligrosa, con ninguno la amistad funesta, con ninguno la relación onerosa. Lograrás de ellos todo lo que quieras; 2por ellos no será que no tomes todo lo más que puedas coger. ¡Qué dicha, qué hermosa vejez aguarda al que se ha incluido en la clientela de éstos! Tendrá con quiénes deliberar sobre las cuestiones más fútiles y las más fundamentales, a quiénes consultar cada dÃa sobre sà mismo, por quiénes oÃr la verdad sin ofensa, ser elogiado sin adulación, a cuya 3semejanza hacerse. Solemos decir que no estuvo en nuestra mano qué padres nos tocaban en suerte, que nos fueron dados al azar: mas nos es posible nacer para nosotros a nuestro albedrÃo. Hay familias de ingenios esclarecidos: elige en cuál quieres ser acogido; serás adoptado no sólo para el nombre, sino también para los bienes mismos, que no habrás de guardar con avaricia y mezquindad: más grandes se harán a 4medida que los compartas con más gente. Ellos te facilitarán el camino hacia la eternidad y te alzarán hasta una posición de la que nadie puede ser desalojado. Éste es el único sistema para prolongar la mortalidad, más aún, para transformarla en inmortalidad. Los cargos, los monumentos, todo lo que la ambición ha impuesto con sus decretos o ha construido con sus obras, rápidamente se derrumba, nada deja de derribar y remover una prolongada vejez; por el contrario, no puede causar daño a las cosas que ha inmortalizado la sabidurÃa; ninguna edad las borrará, ninguna las menguará; la siguiente y la que siempre vendrá luego contribuirán en algo a la veneración, puesto que, por descontado, la envidia se encuentra en las proximidades, con más sinceridad 5admiramos lo situado en la lejanÃa. La vida del sabio, entonces, es muy extensa, no lo ciñen los mismos lÃmites que a los demás: sólo él se libera de las leyes del género humano, todos los siglos están a su servicio como al de un dios. Ha transcurrido un tiempo, lo capta con el recuerdo; está encima, lo emplea; va a llegar, lo anticipa. Le alarga la vida la reunión de todos los tiempos en uno solo.