Azabache

Azabache

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero él le contestó furioso, con una blasfemia. Casi antes de salir del pueblo comenzó a galopar, propinándome frecuentes latigazos, pese a que yo iba a toda velocidad.

Aún no había salido la luna, y estaba muy oscuro. Los caminos, reparados hacía poco, estaban duros, y al recorrerlos a ese paso, mi herradura se aflojó aún más, hasta que cuando nos acercábamos al portón de peaje, se soltó.

De haber estado en su sano juicio, Smith habría advertido por mi paso que algo andaba mal, pero su ebriedad le impidió notar nada.

Más allá del portón se extendía un largo tramo de camino, cubierto desde hacía poco con piedras nuevas: piedras grandes y afiladas, sobre las cuales ningún caballo podía andar rápido sin correr peligro. Por este camino, y con una herradura de menos, me vi obligado a galopar a toda velocidad, en tanto que mi jinete me azotaba con su látigo y, con salvajes maldiciones, me apremiaba para que fuera más rápido. Claro está, mi pata sin herradura me dolía espantosamente; tenía el casco roto y partido hasta la carne, y la parte interior terriblemente cortada por el filo de las piedras.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker