Azabache
Azabache —No, señor, por supuesto —admitió York— pero podrÃa conseguir un sitio donde no den mucha importancia a la apariencia, sin dejar de tratarlo bien. Conozco en Bath a un hombre, propietario de algunas caballerizas, que suelen buscar buenos caballos por poco precio; sé que los cuida bien. En cuanto al animal, la investigación lo salvó de responsabilidad en la muerte de Smith, y la recomendación de su señorÃa, o la mÃa, serÃan garantÃa suficiente.
—Será mejor que le escribas, York. Me interesa más el sitio que el dinero que podamos obtener por él.
Dicho esto, se alejaron.
—No tardarán en llevarte lejos —comentó BravÃa— entonces perderé al único amigo que tengo, y lo más probable es que no volvamos a vemos. ¡Qué mundo malvado!
Más o menos una semana después, llegó Robert con un cabestro, que me puso para conducirme afuera. No pude despedirme de BravÃa; nos relinchamos uno al otro mientras me llevaban, y ella trotó ansiosamente a lo largo del seto, llamándome mientras oyó el ruido de mis cascos.