Azabache

Azabache

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Éstos siempre parecían creer que un caballo era algo parecido a una locomotora, sólo que más pequeño. De cualquier manera, suponen que si lo pagan, el caballo está obligado a ir tan lejos, tan rápido y con una carga tan pesada como les plazca. Y estén los caminos pesados y lodosos, o secos y buenos; pétreos o lisos, cuesta arriba o cuesta abajo, todo da lo mismo: ¡adelante, adelante!, hay que seguir al mismo paso, sin alivio ni consideración.

A tales personas nunca se les ocurre bajar para subir a pie una cuesta empinada. ¡Oh, no! Han pagado para ir cómodos y lo harán. ¿El caballo? ¡Bueno, está acostumbrado! ¿Para qué sirven los caballos, sino para arrastrar a la gente cuesta arriba? ¡Caminar! ¡Vaya broma! De modo que agitan el látigo, y sacuden la rienda, y a menudo gritan con voz áspera y tono airado: «¡Vamos, bestia perezosa!». Y luego viene otro latigazo, cuando nosotros nos estamos esforzando todo lo posible por seguir, dóciles y obedientes, aunque con frecuencia sumamente abatidos y fatigados.

Este estilo de conducir desgasta más rápido que cualquier otro. Preferiría recorrer veinte kilómetros con un conductor hábil y considerado, que diez con algunos de los otros; me agotaría menos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker