Azabache
Azabache Arqueé el pescuezo y eché a andar con mi mejor paso. Descubrí que tenía detrás alguien que sabía cómo conducir un buen caballo. Me pareció volver otra vez a los viejos tiempos, y eso me puso muy contento.
Este caballero se aficionó tanto a mí, que después de probarme varias veces con la montura, convenció a mi amo para que me vendiera a un amigo suyo que deseaba un caballo seguro para montar. Fue así como, en el verano, me vendieron al señor Barry.