Azabache

Azabache

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al cabo de un tiempo, me pareció que la avena comenzaba a escasear demasiado. Tenía habas, pero el afrecho venía mezclado con ellas y un poco de avena. Sin duda no recibía más de una cuarta parte de la avena que tendría que haber recibido. En dos o tres semanas, esto comenzó a incidir en mi vigor y mi ánimo. El pasto con que me alimentaba, aunque sabroso, no bastaba para mantenerme en condiciones. Sin embargo, no podía quejarme para hacer conocer mis necesidades. Así transcurrieron casi dos meses; y me extrañaba que mi amo no advirtiera que algo andaba mal.

Sin embargo, una tarde fue al campo conmigo, para visitar a un amigo suyo, un terrateniente que vivía junto al camino a Wells. Éste, que tenía buen ojo para caballos, una vez que dio la bienvenida a su amigo, me miró y dijo:

—Barry, me parece que tu caballo no tiene tan buen aspecto como al principio; ¿está bien de salud?

—Supongo que sí —repuso mi amo— aunque no es tan vivaz como antes, ni mucho menos. Según mi caballerizo, los caballos siempre están apagados y débiles en otoño, y es cosa previsible.

—¿En otoño? ¡Disparates! —exclamó el estanciero—. Si recién estamos en agosto… y además, con trabajo liviano y buena comida no tendría que decaer así, aunque fuera otoño. ¿Cómo lo alimentas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker