Azabache
Azabache Capitán había sido preparado y entrenado como caballo para el ejército y su primer dueño fue un oficial de caballería que partía para la guerra de Crimea. Según decía, le agradó mucho entrenarse con todos los demás caballos: trotando juntos, girando juntos a derecha o izquierda, deteniéndose a una voz de orden, o precipitándose a toda velocidad al toque del clarín o a una señal del oficial. Cuando joven, era un tordillo rosado oscuro, considerado muy hermoso. Su amo, un joven caballero muy valiente, le tenía mucho afecto, y lo trató desde un primer momento con el mayor cuidado y gentileza. Me contó que consideraba muy agradable la vida de un caballo del ejército, pero que cuando llegó el momento de viajar al extranjero en un gran barco, por mar, estuvo a punto de cambiar de idea.