Azabache
Azabache Descubrí que mi comida era una buena porción de avena molida, humedecida con un poco de afrecho. Éste habría sido un festín en cualquier momento, pero ese día me reanimó de manera especial. Jerry era tan considerado y bondadoso… ¿qué caballo no se habría esforzado por complacer a un amo así? Él, por su parte, sacó un pastel de carne de los que preparaba Polly y se puso a comerlo junto a mí.
Las calles estaban colmadas; coches con los colores de los candidatos corrían entre la multitud, sin tener en cuenta la vida ni la integridad física de ninguno.
Ese día vimos arrollar a dos personas, una de ellas una mujer. Los pobres caballos lo pasaban muy mal, pero los votantes a quienes llevaban no pensaban en ello para nada, ya que muchos iban medio ebrios, lanzando hurras por las ventanillas del coche si su propio partido llevaba ventaja. Fue la primera elección que vi, y no quiero estar en otra, aunque, según oí decir, las cosas han mejorado ahora.