Azabache
Azabache Al principio Capitán dio muestras de reponerse, pero era un caballo muy viejo, al que sólo su maravillosa constitución y los cuidados de Jerry habían permitido seguir tanto tiempo en esa tarea. Quedó muy estropeado. El veterinario dijo que acaso se repusiera lo bastante como para venderlo por unas cuantas libras, pero Jerry contestó que no, pues vender un viejo servidor a la esclavitud y la miseria apestaría todo el resto de su dinero. Decidió que lo mejor que podía hacer por aquel noble animal sería atravesarle el corazón con una bala, de modo que no sufriera más, pues no sabía dónde hallarle un amo bondadoso para el resto de sus días.
El día siguiente a esta decisión, Harry me llevó a la forja para que me pusieran herraduras nuevas. Cuando regresé, Capitán ya no estaba. Tanto la familia como yo lo lamentamos mucho.
Entonces Jerry tuvo que buscar otro caballo, y no tardó en saber de uno por medio de un conocido que era ayudante de mozo de cuadra en los establos de un noble. Se trataba de un caballo joven y valioso, pero que al desbocarse, había chocado con otro vehículo, derribado por tierra a su señoría, hiriéndose y estropeándose de tal manera que ya no era adecuado para los establos de un caballero. El cochero tenía órdenes de tratar de venderlo en el mejor sitio posible.
—Me gustan los caballos fogosos, con tal que no sean mañosos ni duros de boca —comentó Jerry.