Azabache
Azabache —Por mi parte —intervino Sir Oliver— opino que las anteojeras son peligrosas de noche. Nosotros, los caballos, vemos mejor en la oscuridad que los hombres, y habrÃamos evitado más de un accidente, de haber podido utilizar bien nuestros ojos. Recuerdo que hace unos años, en una noche oscura, regresaba un carruaje tirado por dos caballos, y cerca de la casa del granjero Sparrow, donde el camino pasa cerca de la laguna, las ruedas se acercaron demasiado a la orilla, y el carruaje volcó en el agua. Se ahogaron los dos caballos y el conductor escapó a duras penas. Claro, después de este accidente colocaron una baranda blanca y resistente, fácil de ver, pero si esos caballos no hubieran estado parcialmente cegados, se habrÃan alejado solos de la orilla, y no habrÃa habido accidente alguno. Cuando volcó el carruaje del amo, antes de que ustedes llegaran, se dijo que de no haberse apagado el farol de la izquierda, John habrÃa visto el gran agujero dejado por los peones camineros, y es verdad. Pero si el viejo Colin no hubiera tenido anteojeras puestas, lo habrÃa visto, con farol o sin él, pues era un caballo experto y sabÃa evitar el peligro. De ese modo, se lastimó mucho, el carruaje quedó destrozado, y cómo se salvó John, nadie lo sabe.