Azabache
Azabache —Me parece —dijo BravÃa dilatando las fosas nasales— que estos hombres tan sabios harÃan mejor en dar órdenes de que, en el futuro, todo caballo naciera con los ojos en plena mitad de la frente, en vez de al costado. Los hombres siempre creen poder mejorar a la Naturaleza y corregir la obra de Dios.
La discusión volvÃa a enardecerse, cuando Patas Alegres levantó su carita sensata y declaró:
—Les diré un secreto: creo que John no aprueba las anteojeras; un dÃa le oà hablar con el amo al respecto. El amo decÃa que en algunos casos, si los caballos se habituaban a ellas, podrÃa ser peligroso sacárselas, y John le contestó que en su opinión, serÃa bueno que se domara a todos los potrillos sin ellas, como se hace en otros paÃses. De modo que, alegrémonos y demos una carrera hasta el otro extremo del huerto…
A medida que transcurrÃa el tiempo de mi vida en Birtwick, más orgulloso y feliz me sentÃa de vivir en un lugar asÃ. Nuestros amos eran respetados y queridos por todos cuantos los conocÃan; eran bondadosos y amables con todos, no solamente con los hombres y las mujeres, sino también con caballos y borricos, perros y gatos, ganado y aves. No existÃa ser oprimido o maltratado que no los considerara como amigos, y sus criados compartÃan la misma cualidad. Si llegaba a saberse que algún niño del poblado trataba con crueldad a algún animal, no tardaba en tener noticias de la Casa.