Azabache
Azabache —Gracias, creo que está en el sitio adecuado, y tal vez unos cuantos arañazos le enseñen a no hacer saltar a un pony por encima de un cercado demasiado alto para él —le contestó John, antes de alejarse conmigo, mientras decÃa para s×. Es posible que ese joven sea tan mentiroso como cruel… volveremos a casa por la propiedad del granjero Bushby, y asÃ, si alguien quiere saber qué pasó, tú y yo podremos decÃrselo, Azabache.
De modo que tomamos a la derecha, y no tardamos en llegar al depósito cercano a la casa. El granjero se apresuró a salir a nuestro encuentro, mientras su esposa, de pie junto a la entrada, esperaba muy asustada.
—¿No vieron a mi hijo? —preguntó el señor Bushby cuando llegamos—. Salió hace una hora en mi pony negro, que acaba de volver sin jinete.
—Más le conviene ir sin jinete, señor, a menos que se lo monte como es debido —comentó John.
—¿Qué quiere decir? —quiso saber el granjero.