Azabache
Azabache —Entonces, ¿no estás de acuerdo con ese dicho: «Cada uno cuÃdese de sà mismo, y los demás que se arreglen solos»?
—Por cierto que no… ¿Adónde habrÃamos ido a parar Nelly y yo si el ama y el viejo Norman se hubieran ocupado sólo de lo suyo? ¡Ella estarÃa en el asilo, y yo, cosechando nabos! ¿Dónde estarÃan Azabache y BravÃa si tú hubieras pensado nada más que en ti mismo? ¡HabrÃan muerto quemados! ¡No, Jim, no!, ése es un dicho egoÃsta e impÃo, lo emplee quien lo emplee, y si alguien cree que no debe ocuparse sino de sà mismo, es una lástima que no lo hayan ahogado como a un cachorro o a un gatito antes de abrir los ojos. Asà opino yo —concluyó John, con un decidido movimiento de cabeza.
James rió al oÃrlo, pero dijo con voz emocionada:
—Aparte de mi madre, has sido mi mejor amigo; espero que no me olvides.
—¡Claro que no, hijo mÃo!, y por mi parte, espero que tampoco me olvides, si alguna vez puedo serte útil.