Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra ANTONIO
Te descuidaste, dirás. Y fue
cuando horas enviciadas me robaron
el sentido. En la medida en que pueda
he de confesar mi culpa, mas mi honradez
no ha de humillar mi dominio, ni mi poder
obrar sin ella. Lo que ocurrió es que Fulvia
hizo esta guerra para sacarme de Egipto,
por lo cual yo, causa ignorante, pido
perdón hasta donde mi honor permita
rebajarme en este caso.
LÉPIDO
Nobles palabras.
MECENAS
Tened a bien no enconar esas quejas
que os dividen. Olvidarlas serÃa
recordar que la urgencia del momento
aconseja la concordia.
LÉPIDO
Honrosas palabras, Mecenas.
ENOBARBO
O, si ahora os prestáis vuestra amistad, os la devolvéis cuando ya no oigáis hablar de Pompeyo. Ya habrá tiempo de disputas cuando no tengáis qué hacer.
ANTONIO
Tú eres sólo un soldado. Ya basta.
ENOBARBO