Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra a Sicilia a tantos jóvenes briosos
que, si no, perecerían.
POMPEYO
Oíd vosotros tres,
regidores únicos del mundo
y delegados de los dioses: no sé
por qué a mi padre han de faltarle vengadores,
teniendo un hijo y amigos, cuando Julio César,
que se apareció en Filipos al buen Bruto,
os vio sudar por él allí. ¿Qué fue
lo que le hizo conspirar al pálido Casio?
¿Qué llevó al honrado y honorable Bruto
y conjurados a ensangrentar el Capitolio,
sino que, amantes de la hermosa libertad,
querían que un hombre sólo fuese un hombre?[27]
Por eso he aparejado yo mi armada;
bajo su peso espumea en cólera el océano.
Con ellas he querido flagelar la ingratitud
de la perversa Roma con mi noble padre.
CÉSAR
Ve con calma.
ANTONIO
Pompeyo, no nos asustes con tus barcos.
Hablaremos en el mar. Por tierra ya sabes
qué ventaja te llevamos.
POMPEYO
Por tierra sí me llevas