Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra a un hombre igual!
DOLABELA
Si me permites…
CLEOPATRA
Su rostro era como el cielo, y en él
un sol y una luna que, girando,
alumbraban la menuda «o», la Tierra.
DOLABELA
Excelsa criatura…
CLEOPATRA
Sus piernas cabalgaban el océano; su brazo
en alto fue cimera del mundo; su voz sonaba
a sus amigos con la armonía de las esferas[66],
mas, si quería espantar o sacudir el orbe,
era el retumbar del trueno. En su largueza
no había invierno: él era un otoño
que crecía más segándolo. Sus placeres,
cual delfines, mostraban la espalda por encima
del elemento en que vivían. En su séquito
iban coronas y diademas; reinos e islas
eran como plata caída de su bolsa.
DOLABELA
Cleopatra…
CLEOPATRA
¿Crees que hubo o puede haber un hombre
igual que el que soñé?
DOLABELA