Como gustéis
Como gustéis la marca visible. Pero mis ojos,
que cual flechas te he lanzado, no te hieren,
y seguro que no hay fuerza en ojo alguno
capaz de lastimar.
SILVIO
¡Ah, querida Febe! Si tú alguna vez,
y esa vez puede estar cerca, observas
el poder del amor en un rostro juvenil,
verás las heridas invisibles
que dejan sus agudas flechas.
FEBE
Pero hasta entonces no te acerques.
Después aflígeme con burlas,
no me compadezcas, igual que yo
hasta entonces no te compadeceré.
ROSALINA [adelantándose]
¿Y por qué? ¿Quién os engendró
para que, exultante, despreciéis
a este desdichado? En vos no veo la belleza
que sin luz vuestro cuarto alumbraría
cuando fuerais a acostaros[40]. Así que,
¿cómo sois tan altiva y despiadada?
Pero, ¿qué es esto? ¿Por qué me miráis?
En vos no veo más que el común
de los bienes naturales. ¡Dios me asista!
Parece que quiere atrapar también mis ojos.
No, altiva señora; no lo esperéis.