El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia no estorbe tus miras amorosas.
Ánimo, y pon toda tu atención
en cortejar y en las muestras
de amor que parezcan apropiadas».
Y entonces, con los ojos bañados en lágrimas,
volvió la vista, tendió la mano por detrás
y, vivamente emocionado, apretó
la de Basanio. Así se despidieron.
SOLANIO
Creo que Basanio es el mundo para él.
Anda, vamos a buscarle,
y aliviemos la pena que le aflige
con alguna distracción.
SALERIO
Vamos.
Salen.