El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia robadas por mi hija! ¡Justicia! ¡Buscadla,
que lleva los ducados y las joyas!».
SALERIO
Y todos los chiquillos de Venecia
le seguían, gritando:
«¡Mis joyas, mi hija, mis ducados!».
SOLANIO
Pues que Antonio cumpla el trato
o lo pagará.
SALERIO
Ahora que me acuerdo: ayer hablé con un francés
y me dijo que en el estrecho que separa
Francia e Inglaterra se había ido a pique
un barco veneciano con toda su carga.
Me acordé de Antonio cuando me lo dijo
y en silencio recé por que no fuera suyo.
SOLANIO
Más vale que se lo cuentes a Antonio,
pero con cuidado, no vaya a inquietarse.
SALERIO
Es el hombre más bueno de la tierra.
Vi despedirse a Basanio y Antonio.
Basanio prometió apresurar el regreso
y él le respondió: «No, Basanio.
Por mí no embarulles el asunto
y permanece el tiempo conveniente.
Que el trato que cerré con el judío