El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Entran SALERIO y SOLANIO.
SALERIO
¡Pero si vi a Basanio hacerse a la mar
y Graciano se ha ido con él…!
Seguro que Lorenzo no iba en el barco.
SOLANIO
Los gritos del judÃo despertaron al Dux,
que fue con él a registrar el barco de Basanio.
SALERIO
Llegó tarde. El barco habÃa zarpado.
Entonces al Dux le contaron
que a Lorenzo y su enamorada Yésica
los habÃan visto juntos en góndola.
Además, Antonio dio fe ante el Dux
de que no iban en el barco de Basanio.
SOLANIO
Jamás he visto un arrebato semejante,
tan insólito, revuelto y destemplado
como el del perro judÃo por las calles:
«¡Mi hija! ¡Ay, mis ducados! ¡Ay, mi hija!
¡Irse con un cristiano! ¡Ay, mis ducados cristianos!
¡Justicia y ley! ¡Mis ducados y mi hija!
¡Una bolsa, dos bolsas llenas de ducados,
de ducados dobles, robados por mi hija!
¡Y joyas! ¡Dos gemas! ¡Dos grandes piedras preciosas
