El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia como una sombra ha gozado.
Hay tontos, aun en pintura,
de plateada envoltura.
Con mujer que tengas trato
siempre seré tu retrato;
conque adiós, y gran ventura».
Más tonto he de parecer
cuanto más me quede aquí.
A pretender vino un necio
y ahora dos van a partir.
¡Adiós, mi amor! Cumpliré el juramento
de llevar con paciencia mi tormento.
[Sale con su séquito.]
PORCIA
Y la llama quemó a la mariposa.
¡Qué tontos tan reflexivos! Cuando eligen
tienen el acierto de fallar con su agudeza.
NERISA
El viejo proverbio no miente:
«Matrimonio y horca, al destino tocan».
PORCIA
Vamos, Nerisa, corre la cortina.
Entra un MENSAJERO.
MENSAJERO
¿Dónde está mi señora?
PORCIA
Aquí. ¿Qué desea mi señor?