El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia BASANIO
Dejadme que elija, pues, tal como estoy,
vivo en el suplicio.
PORCIA
¿En el suplicio? Entonces confesad
qué delito se ha mezclado en vuestro amor.
BASANIO
El horrible delito del recelo, que me hace
dudar de que goce de mi amor.
El fuego y la nieve podrían congeniar
igual que mi amor y el delito.
PORCIA
Sí, pero temo que habléis bajo tortura,
donde el torturado dice lo que sea.
BASANIO
Prometedme la vida y confesaré la verdad.
PORCIA
Pues bien, confiesa y vive.
BASANIO
«Confiesa y ama» habría sido la esencia
de mi confesión. ¡Feliz tormento,
si quien me tortura me enseña la respuesta
salvadora! Mas dejadme
que pruebe mi fortuna con los cofres.
PORCIA
¡Adelante! Estoy en uno de ellos.
Si me amáis, me encontraréis.