El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Gracias, judÃo, por enseñarme el nombre.
SHYLOCK
¿No vais a darme siquiera mi dinero?
PORCIA
Tendrás solamente la sanción, judÃo,
que puedes llevarte a riesgo propio.
SHYLOCK
Pues, ¡que el diablo se la conserve!
No pienso seguir oyendo.
PORCIA
Espera, judÃo.
La ley te reclama algo más.
Según consta en las leyes de Venecia,
si se demuestra que algún extranjero
atenta, por medios directos o indirectos,
contra la vida de cualquier ciudadano,
la mitad de sus bienes pasará
a la parte amenazada, la otra mitad
se ingresará en las arcas del Estado
y la vida del culpable quedará
a merced del Dux, sin posible apelación.
Afirmo que tal es tu caso,
pues del curso de los hechos se evidencia
que, indirecta y también directamente,
has atentado contra la vida
de la parte demandada, siendo reo
de las penas legales antedichas.