El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia a responder al que pide.
BASANIO
Gentil señor, este anillo me lo dio mi esposa
y, cuando me lo puso, yo le prometí
no venderlo, ni darlo, ni perderlo.
PORCIA
Esa excusa ahorra a muchos hombres el regalo.
Si vuestra esposa no es una demente,
sabiendo que merezco vuestro anillo,
no os tendrá perpetua malquerencia
por habérmelo dado. En fin, quedad con Dios.
Salen [PORCIA y NERISA].
ANTONIO
Mi buen Basanio, dale el anillo.
Que los méritos del joven y mi afecto
pesen más que el mandato de tu esposa.
BASANIO
Anda, Graciano; corre hasta alcanzarle.
Dale el anillo y, si puedes, haz que venga
a casa de Antonio. Vamos, de prisa.
Sale GRACIANO.
Ven, ahora vamos allá tú y yo
y mañana temprano salimos volando
para Bélmont. Vamos, Antonio.
Salen.