El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia la que todo lo luce ofusca al marido,
y eso no lo quiero para el mío…
Pero, Dios disponga. Sé bienvenido, mi señor.
BASANIO
Gracias, señora. Acoge a mi amigo:
este es Antonio, el hombre
con quien tanto estoy en deuda.
PORCIA
Y debes estarlo plenamente, pues creo
que él se endeudó mucho por ti.
ANTONIO
Nada de que no me haya librado.
PORCIA
Señor, sois muy bienvenido a nuestra casa.
Se verá en algo más que en las palabras,
así que voy a ahorraros ceremonias.
GRACIANO [a NERISA]
¡Por esa luna, te juro que me ofendes!
Es verdad que se lo di al escribiente.
Que lo castren y quedo satisfecho,
ya que tú te lo tomas tan a pecho.
PORCIA
¡Riñendo tan pronto! ¿Qué pasa?
GRACIANO
Es la sortija de oro, un mísero anillo
que me regaló, con un lema igual
que un verso en la hoja de un cuchillo: