El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Mis bellas señoras, echáis maná
delante del hambriento.
PORCIA
Es casi de día, y estoy segura
de que aún no entendéis lo sucedido.
Vamos a entrar, y allí podréis
interrogarnos: todas las preguntas
tendrán cumplida respuesta.
GRACIANO
Muy bien, pues lo primero que Nerisa
habrá de responderme es si prefiere
seguir hasta la noche de mañana
o acostarse a una hora tan temprana;
que, si es de día, estaré muy impaciente
por dormir con el joven escribiente.
Y desde hoy jamás tomaré a risa
guardar bien el anillo de Nerisa[59].
Salen.